EL ORIGEN DE LA CIUDAD DE OVIEDO A DEBATE.

Recientes estudios arqueológicos realizados en Oviedo están dando luces sobre el verdadero origen de nuestra ciudad y cuestionando la tradicional imagen de una ciudad exclusivamente con pasado medieval.

Los datos que nos ofrece la arqueología, no solo nos remite a los propios de la ciudad de Oviedo, sino también a los testimonios arqueológicos del entorno rural del municipio. Es aquí, donde los hallazgos de época romana, nos ayudan a comprender este origen. Por un lado, el Castiellu de Llagú, poblado castreño al sur de Oviedo, en el valle de Latores, que nos ofrece tres fases de ocupación: una, la muralla del siglo IV a.C.; dos, perteneciente a la primera mitad del siglo I d.C.; y, tres, que supone el fin de la ocupación en los siglos I-II d.C., por tanto, ya en época plenamente romana. El establecimiento de este poblado en el valle, deriva de los recursos naturales que ofrece, así como la explotación de recursos agroganaderos; y, además, supone ser una zona estratégica ya que las vías desde la Meseta llegan a Asturias, como por ejemplo la vía romana de la Carisa, la cual se controla desde el poblado.

El Monte Naranco también nos ofrece datos curiosos, lugar estratégico que, desde la cima, nos permite observar toda la ciudad de Oviedo, hasta el Áramo y otras montañas. Ya en época romana, la pendiente meridional fue explotada y así lo atestigua la toponimia, como, por ejemplo, Loriana, Villamar o Villamegil. Y también el hallazgo en la falda sur del Naranco de dos teselas funerarias romanas que corrobora el estudio toponímico. Otro hallazgo en esta colina ovetense ha sido un denario antoniniano, que representa la efigie del emperador. 

En los alrededores de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, también se ha constado la presencia de tegulas, aunque su origen romano ha sido discutido por el historiador García de Castro. Otro testimonio es la inscripción del ara de Santa María del Naranco, del año 848 y que cita una renovación que realiza en rey Ramiro de la “residencia” por ser “vieja”. Esto, permite pensar que siglos atrás ya existía esa morada. Otros testimonios dentro de la parroquia de Naranco, como el hallazgo de numerosos fragmentos de tegula, hace pensar que pudo existir una villa romana sobre la que más tarde se asentó la “urbe” medieval de Ramiro I.

La actividad romana también se constata a partir de los puentes romanos del concejo ovetense: sobre el río Nora y el rio Nalón. El primero, el puente de Brañes, con remodelaciones aprovechando parte de su estructura de apoyo, se observa un aspecto bajomedieval, pero no faltan atribuciones bibliográficas al mundo romano, destacando la realizada por Jovellanos. El puente sobre el antiguo curso del río Nalón se encuentra en Olloniego y actualmente dispone de tres arcos (los laterales más pequeños y el del medio más elevado) bien conservados, aunque, sufrió sucesivas remodelaciones hasta que en el siglo XVII con el cambio del curso del rio quedo en desuso . Señalaremos también el puente de Colloto y el de Villaperi, siendo el primero el paso de los romanos hacia Lucus Asturum, muy cerca de la ciudad de Oviedo y de los restos romanos de Lugones, además de pasar el Camino de Santiago Francés, hacia San Salvador de Oviedo. El segundo, cruzaba el río Nora hacia la costa y, por tanto, unía el municipio ovetense con Gigia, y con las villas romanas gijonesas como Veranes.

Puente de Olloniego. URL: https://mapio.net/pic/p-17625062/

Y, dentro de la propia ciudad de Oviedo, se ha constatado la presencia de restos arqueológicos romanos. Por un lado, en la Muria de Paraxuga, el profesor Jose Manuel González, identificó numerosos restos romanos, revueltos por la presencia de una trinchera de la guerra civil. Dada su extensión, características y emplazamiento, consideró que podía ser una villa romana. Los restos más representativos son un anillo y hebilla de bronce que, según Escortell, son signo de romanización, aunque hay que tener claro que su cronología es difícil de atestiguar por no conocer la relación estratigráfica. Sin embargo, el hallazgo de una moneda de bronce del emperador Constantino, si nos permite marcar una cronología en el siglo IV d.C., por tanto, desde este siglo, estaba habitada la Muria de Paraxuga.

Otra referencia clave para repensar el origen de la ciudad ovetense, fue el hallazgo de la necrópolis tradorromana de Paredes (Siero), durante la construcción del centro comercial Parque Principado. Fue de vital importancia este hallazgo, no solo por la gran cantidad de restos e importancia (36 enterramientos), sino porque permitió dar luz a creencias y ritos religiosos que se relacionan con la romanidad tardía. Esta necrópolis se ha relacionado con una villa romana en El Monte.

Por último, me gustaría acabar con uno de los hallazgos más determinantes y recientes, que es la fuente hallada gracias a las ampliaciones del museo de Bellas Artes, cerca la Catedral ovetense. Su datación es de época romana, pero, en un primer momento, se consideró que podía ser prerrománica por su parecido a la fuente de Foncalada.  Con la datación por carbono 14, permitió datar esta fuente entre el año 240 y 420 d.C., por tanto, perteneciente a la época imperial romana. Esto, junto con lo expuesto a lo largo de esta entrada, permite establecer la existencia de la ciudad de Oviedo unos siglos antes al siglo VIII d.C., y por tanto reescribir la historia del origen de la ciudad Ovetum.

Fuente descubierta en el Museo de Bellas Artes (Oviedo). URL: https://www.arquitecturayempresa.es/noticia/francisco-mangado-contenedor-de-arte-contenido-en-fachada-historica
Fuente de Foncalada. URL: http://www.mirabiliaovetensia.com/monumentos/fuente_de_foncalada/historia_arte.html

*Algunos de los restos arqueológicos que se nombran en esta entrada, se pueden visitar en el Museo Arqueológico de Asturias: https://www.museoarqueologicodeasturias.es/inicio.

Bibliografía:

AGUILAR HUERGO, E. y BARRERA LOGARES, J. M. (2007). “Prospecciones arqueológicas en las terrazas fluviales de la cuenca media del río Nalón”, en Excavaciones arqueológicas en Asturias 1999-2002. Gobierno del Principado de Asturias. Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo, pp: 13-15.

BERROCAL-RANGEL, L.; MARTÍNEZ SECO, P. y RUÍZ TRIVINO, C. (2002). El Castiello de Llagú. Un castro astur en los orígenes de Oviedo. Real Academia de la Historia. Madrid.

ESCORTELL PONSADA, M. (1974). “Materiales romanos de Paraxuga. Oviedo”. Miscelánea Arqueológica, I, pp: 311-314.

ESCORTELL PONSADA, M. (1982). Catálogo de las Edades de los Metales del Museo Arqueológico Oviedo. Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias.

FERNÁNDEZ OCHOA, C. y MORILLO CERDÁN, A. (2002). “La configuración del territorio en la Asturia Transmontana”. Actas de los XII Cursos monográficos sobre el Patrimonio Histórico, 6. Reinosa, pp: 381-400. GARCIA-SAMPEDRO CLÉRIGO, C. (2009). “Origen y fundación de la ciudad de Oviedo”, en Gallaecia: revista de arqueoloxía e antigüidade, 28, pp. 167-186.

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